lunes, 6 de marzo de 2017

Deja de pensar en el pasado, porque el remordimiento de lo que podría haber sido y no fue te va a devorar lentamente, hasta que lo único que quede de ti sean cenizas.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Cuando me anamoré

Las gotas caían sobre el sofá de forma lenta, rítmica, y seductora. El suelo estaba apenas mojado, pero sabía que esto no era todo.
El aire acondicionado empezó a tirar aire caliente, y en comparación con el calor que hacía fuera del apartamento era frío y refrescante.
Las manillas del reloj empezaron a ralentizar su marcha, de forma desganada y jocosa, su bambolear sensual comenzó a ser cadencioso y lento, casi imperceptible.
El agua me estaba mojando los pies, las paredes se sentían más frescas, creo que era lo que necesitaban.
La televisión todavía me hablaba, pero no estoy segura de lo que me estaba diciendo, sus palabras se juntaban, se amontonaban en un sonido sordo, y adictivo.
Tenía mucho calor, no importaba cuanto me remojara mientras estaba sentada en el sofá del comedor, seguía haciendo calor, demasiado calor. Prendí el ventilador, y comenzó a formarse un tornado, le siguieron las olas, y por último un tifon.
Mi apartamento ya no me pertenecía, había perdido el control, el agua me controló.
Mi madre tiene razón, no puedo controlar mi magia cada vez que los sentimientos me sobrepasan. 

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Ciego, sordo y mudo

Los pasos eran lentos, cansinos, iban dejando un rastro de temor, de locura y de pasión; era como si todo fuera arrastrado por ellos. Su sombra no era sombra, era el reflejo de su alma condenada, que recorría las gastadas paredes blancas del pasillo, de un lado a otro, como un animal atrapado.
La sangre fluía por las paredes, como si fuera una catarata de dulce néctar, como si quisiera llegar a mi, aunque lenta y precavida, solo caía como hilos de la vida.
Recuerdo el olor que desprendía su cuerpo, parecido al hierro y a la lejía, a la muerte y a la vida.
Desde mi escondite pude ver y escuchar todo.
De un golpe la puerta se abrió y se echó a la fuga.
Creo que el cuerpo de aquella mujer todavía se encontraba con vida, pero no estoy seguro, no lo comprobé.
Cuando el ruido cesó y pude intuir que ya no se encontraba nadie que pudiera verme salí de mi escondite y corrí sin mirar atrás.
Todavía me perturba saber que nunca se lo conté a nadie, pero supongo que es normal, las palabras no salen fácilmente.